El Jefe de Gobierno Mauricio Macri ha sido citado por la Justicia. Desde ese momento su reacción ha sido cuestionable: desacreditó al juez, se victimizó politicamente y recurrió a la teoría mas citada en estos casos: el complot. Según sus declaraciones, la indagatoria se llama “palos en la rueda” y su relación en las escuchas telefonicas realizadas por funcionarios de su confianza, “historias fantasiosas”. Cualquier ciudadano requerido por su relación con una “asociación ilícita” desearia aclarar su situacion y declarar lo mas rapido posible. Cualquier politico que deseara evitar los efectos negativos y los costos de una citación de este tipo, desearia afrontar el tema en el mas breve plazo.
Sin embargo, Mauricio Macri no solo no se ha hecho cargo de su responsabilidad politica, fruto de una bateria de decisiones desacertadas en el marco de su politica de seguridad y de la creacion de la Policia Metropolitana, sino que parece no ver la verdadera dimensión de la crisis que esta situación genera: ha decidido no suspender su periplo por la India y solicitar que se postergue su indagatoria.
La terquedad para no asumir sus responsabilidades políticas solo puede ser evaluado por la ciudadanía. Pero su desinteres en asumir sus obligaciones judiciales afecta la renombrada, y citada hasta el hartazgo, calidad institucional.
Solicitar la remocion del juez y ganar unos dias con un viaje al exterior, no son señales que vayan en el sentido correcto. Parecen, mas bien, intentos desesperados por embarrar la cancha y convertir un hecho institucional, solicitado por un juez y apoyado por la Camara, en un hecho politico que en nada aclara la situacion denunciada: la responsabilidad judicial de un Jefe de Gobierno en las escuchas ilegales que una serie de sus funcionarios de confianza realizaron con la protección y los recursos de la estructura estatal.
Gonzalo Ruanova
Legislador Porteño
Bloque Nuevo Encuentro
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